lunes, 23 de noviembre de 2015

El Gran Cañón, esa maravilla de la naturaleza

El Gran Cañón del río Colorado es uno de los lugares naturales más impresionantes que he conocido en mi vida, y su sobrecogedora grandiosidad y belleza me ha atraído siempre. Desde mi primera visita en 1984 hasta 2008 he tenido la fortuna de poder visitar esta tierra de Arizona hasta en seis ocasiones, en primavera, verano e invierno, por tierra y por aire. Tres veces fui solo, dos por mi trabajo, y una más con mi familia. He paseado por las riberas sur (2300m) y norte (2700m) de los acantilados de meseta de la Kaibab, He cruzado por el Lee's Ferry. He visto varias amaneceres y anocheceres. He pisado su nieve en un soleado día de invierno. Una vez sentí el rugido de la tormenta y contemplé los latigazos de los relámpagos a muchos cientos de metros bajo mis pies. Otra vez sentí estallar la aguacero sobre mi cabeza, mientras tuve que sentarme en una piedra del camino paralizado por un bajón de tensión y acabé calado hasta los huesos. He padecido el vértigo y la succión en el estómago provocada al pasar las avionetas de la meseta a la depresión. Y he sobrevolado el río a baja altura por la garganta interior, en un pequeño helicóptero. También he disfrutado de la serena quietud de sus días y no puedo negar que me haría ilusión tener la oportunidad de volver alguna vez más en el futuro, quizás en otoño.

Abajo, cuatro escenas diferentes de la garganta del cañón (2012).



Nubes bajas


































Una grieta de fuego


































Puesta de sol



































Desde el río






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